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Multinacionales latinas acostumbradas a crecer en tiempos difíciles


Publication Date: 
9 January 2009

Si usted toma cerveza, come carne o come pan, hay una alta probabilidad de que haya consumido un producto multilatino. En el último año y medio, corporaciones multinacionales con raíces en América Latina han adquirido compañías con sede en Estados Unidos para convertirse en la más grande cervecera, empacadora de carne y panadería industrial del planeta.

Lo que resulta tal vez más sorprendente es que estas compañías cambiaron de dueño precisamente en el momento en que el volumen de adquisiciones caía a nivel mundial en medio de una crisis financiera global que agotó el crédito y frustró cientos de transacciones potenciales. Según un informe de Thomson Reuters, estas adquisiciones cayeron en casi una tercera parte entre 2007 y 2008, pero crecieron en América Latina en un 42 por ciento. Brasil vio el mayor crecimiento, 62 por ciento, seguido por Chile, 40 por ciento, y México, 25 por ciento.

Dicho crecimiento es todavía pequeño en términos globales. La participación brasileña representó apenas un 3.1 por ciento de todas las transacciones del año pasado. En cualquier caso, el mundo corporativo ha estado cambiando radicalmente y las actividades del año pasado ayudaron a elevar el perfil de compañías y empresarios latinoamericanos.

Aunque a menudo estuvo ausente de los informes en medios estadounidenses, la compra de Anheuser Busch por parte de InBev, para crear la cervecera más grande del mundo -- una compra por $60 mil millones de dólares que pasó a ser la segunda más grande del mundo en 2008 -- no fue solo una adquisición por parte de una compañía belga. InBev es parcialmente brasileña y la mayoría de sus principales ejecutivos, incluido el director, son brasileños.

Parte del crecimiento de la inversión latinoamericana en Estados Unidos se ha originado por la demanda de productos nostálgicos de la creciente población hispana. Pero no se ha quedado ahí.

Tal es el caso del Grupo Bimbo de México, que hace ocho años registraba el alto reconocimiento de su marca entre los inmigrantes mexicanos como razón para incursionar en el mercado estadounidense. Ahora, tras la adquisición de la división estadounidense de George Weston Foods Inc., cuyas marcas incluyen Entenmann's, Arnold y Boboli, Bimbo está distribuyendo ahora productos muy conocidos entre el consumidor estadounidense. Dicha compra se anunció el mes pasado al terminar un año con el número más alto de transacciones fracasadas desde 2000.

El hecho es que muchas empresas multilatinas se desarrollaron mientras América Latina luchaba con la crisis del Tequila de 1994 y la crisis financiera asiática de 1997. Y por esa razón, las multilatinas "son super dotadas para sobrevivir en contextos económicos extremos", afirmó Javier Santiso, director del Centro de Desarrollo de la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico.

Asimismo, Boyden Global Executive Search, una firma contratista con oficinas en 40 países, reportó en noviembre que la historia de crisis política y económica en América Latina ha producido una clase única y apetecida de ejecutivos de empresa. Entre sus cualidades más valiosas se encuentra su alto grado de flexibilidad e ingenio.

Ciertamente algunos de estos empresarios y sus compañías tuvieron que aprender a superar políticas gubernamentales y condiciones tercermundistas que inhiben el éxito. Pero ahora los gobiernos también se están adaptando, al promover el surgimiento de multilatinas con políticas proyectadas a largo plazo.

Cuando la procesadora de carne más grande de América Latina adquirió la empacadora estadounidense Swift & Co. en 2007, por ejemplo, el banco oficial de desarrollo BNDES ayudó a financiar la transacción. Gracias a dicha asistencia, JBS de Brasil se convirtió en la compañía empacadora de carne más grande del mundo y ganó acceso a importantes mercados asiáticos como el de Japón y Corea del Sur, donde prohíben la carne brasileña por temor a la fiebre aftosa.

Estados Unidos probablemente verá adquisiciones similares en el futuro cercano. Alessandro Teixeira, presidente de la Agencia de Promoción de Exportaciones e Inversiones de Brasil, me dijo esta semana que su agencia planea duplicar sus actividades en Estados Unidos este año. Explicó que una parte importante de su misión es proveer a empresarios interesados en invertir en el exterior, información sobre cómo proceder y adaptarse a un contexto foráneo.

Claro está que las multilatinas no son inmunes a la actual crisis y algunas son particularmente vulnerables. En los últimos meses, la compañía mexicana Cemex, que en 2007 se convirtió en la principal proveedora de cemento y mezcla de concreto en Estados Unidos, ha visto caer sus acciones con el desplome de la construcción.

Si se agrega a eso la fuerte carga de su deuda, "parece que Cemex cometió un error o creció demasiado", según Alexis Rovzar, un experto sobre multilatinas del bufete White & Case en Nueva York. A pesar de los retos, Rovzar afirmó que "no describiría todavía la visión a futuro de Cemex como un fracaso" y agregó que la empresa podría fácilmente recuperarse a medida que nuevos fondos de estimulo económico se destinen a la infraestructura.

El fracaso potencial no ha disuadido a aquellos como Teixeira que insisten en que las economías latinoamericanas necesitan internacionalizarse. Y agregó que este no es el momento de echarse atrás sino de permanecer e invertir más: "la historia ha demostrado que en cada crisis hay siempre más de una persona que sale de ella en una mejor posición que en el pasado".

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