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Un caso para la nueva era de la responsabilidad


Publication Date: 
23 January 2009

Gustavo Huapalla ingresó a la nueva era de responsabilidad incluso antes de que fuera el tema central del discurso de posesión del Presidente Obama.

El argentino, dueño de dos pequeños restaurantes latinos en Washington, no tuvo otra opción cuando el alza de precios combinada con la caída en ventas más del 50 por ciento en uno de sus restaurantes el mes pasado -- pusieron a prueba cada aspecto de su negocio el año pasado.

Pero Huapalla no solo está sobreviviendo. El y muchos a su alrededor parecen personificar lo que Obama llamó la silenciosa fuerza del progreso estadounidense que reconoce que "tenemos obligaciones hacia nosotros mismos, nuestra nación y el mundo, obligaciones que no aceptamos de mala gana sino que acogemos en cambio con gusto".

"Si tenemos que trabajar duro, es ahora", me dijo Huapalla esta semana mientras almorzaba en Rumba Café, uno de sus restaurantes. "Tengo que inventar algo para que mi negocio no quiebre". Ya ha bajado los precios en el menú y ahora hace todas las compras y entrega de abastecimientos él mismo, lo que le ahorra cerca del 20 por ciento que solía pagar por intermediarios.

Aun así, Huapalla se encuentra ahora haciendo constantes malabarismos financieros. Le ha tenido que pedir a sus empleados que cambien sus cheques uno o dos días más tarde y a viejos abastecedores que esperen hasta fin de mes para consignar pagos. Ambos han aceptado, conscientes de que su sacrificio ayudará a Huapalla a mantener sus restaurantes abiertos. No es sorpresa que el empresario, que empezó como ayudante de mesero hace 20 años, se siente más cerca que nunca a sus empleados y socios, a medida que todos se concientizan de la necesidad de dar más si pretenden salir adelante.

Claro está que Huapalla no ha encontrado solidaridad generalizada. Cree que algunos dueños de propiedad comercial, por ejemplo, se han demorado en ser más comprensivos y flexibles, cambio de actitud que cree esencial para que la economía se recupere.

Ahora bien, si de cambio de actitud se trata, nada ha sido más elocuente que la decisión del gobierno de involucrarse más radicalmente en la economía. Si la actual crisis le ha enseñado algo a este país es que buena parte de la responsabilidad recae en los hombros del gobierno. En su discurso inaugural Obama habló de cómo la actual crisis "nos ha recordado que sin una actitud vigilante, el mercado puede salirse de control".

Así que en estos días de post capitalismo salvaje, gente como Huapalla espera ver que el gobierno federal apoye pequeños negocios, al igual que ha rescatado instituciones financieras. Aspiran a que Obama actúe en forma consecuente con su propia afirmación de que dichos negocios son "elemento vital" de la economía y provea, en otras medidas, incentivos para que propietarios bajen el costo de la renta.

Obama y su equipo ya han enfatizado la necesidad de que parte de los primeros $700 mil millones de dólares de rescate se destinen a créditos de bajo interés a pequeños negocios. A pesar de la actual escasez de préstamos, gracias a su historial crediticio y de negocios, Huapalla acaba de obtener un crédito, aunque con altos intereses.

Hasta ahora, Huapalla y otros empresarios en esta ciudad han encontrado un defensor en la Corporación Latina de Desarrollo Económico (LEDC, según siglas en inglés), una organización sin ánimo de lucro con sede en Washington que ayuda a pequeñas empresas con microcréditos, asistencia técnica y mejoras en la fachada de negocios, entre otras cosas. Si bien la recesión ha acabado con negocios sin un plan sostenible, Manuel Hidalgo, director ejecutivo de LEDC, señala al de Huapalla como "un negocio que continúa saliendo adelante".

Cuando los costos de la propiedad empezaron a subir en 2006, LECD ayudó a formar una coalición de pequeños negocios, incluido el de Huapalla, para negociar tarifas de grupo rebajadas en energía renovable, seguros y mercadeo. Más recientemente, LEDC ha lanzado la campaña Think Local First para elevar la conciencia en la comunidad sobre lo que implica cada dólar gastado y el valor agregado de apoyar negocios locales.

"Este es el momento perfecto para aumentar el conocimiento de lo que significa gastar dinero", dijo Hidalgo. Según un informe emitido en septiembre por Civic Economics, una firma de análisis económico sostenible, por cada dólar gastado en un negocio local independiente, 68 centavos se queda en la economía local, en vez de solo 43 centavos si se gasta en un negocio que hace parte de una red nacional.

Por estos días Huapalla tiene apenas tiempo para otra cosa que no sea su negocio. Pero no muestra ninguna señal de arrepentimiento. Si mucho, asegura que lo que siente por estos días es gratitud, especialmente hacia cualquiera que entra a sus restaurantes. Incluso antes de que Obama lo articulara, Huapalla parecía estar "firme en la certeza de que no hay nada tan satisfactorio para el espíritu, tan definidor de nuestro carácter, como darlo todo por una tarea difícil".

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