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Una política pragmática de Obama para América Latina


Publication Date: 
13 March 2009

El ex Secretario de Estado republicano James Baker y el ex congresista demócrata Lee Hamilton, respetados co-presidentes del Grupo de Estudio de Irak de 2006, recientemente elogiaron el realismo y pragmatismo del Presidente Obama en relaciones internacionales. En una entrevista con Jim Lehrer en televisión pública, dijeron que Obama escucha, entiende lo que le dicen y luego pregunta: "¿Cómo lo puedo lograr?"

Baker y Hamilton no hablaban en el contexto de las relaciones de Estados Unidos con América Latina, sino en el de Irán, Siria y el proceso de paz del Medio Oriente. Pero teniendo en cuanta que Obama tiene programado reunirse con los líderes de las Américas, excepto uno, en las próximas cinco semanas, empezando con el Presidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva, hay esperanza de que Obama tendrá la misma actitud pragmática para mejorar las relaciones con sus vecinos del sur.

¿Cómo podría lograrlo? No sabemos lo que cada presidente sugerirá, pero Obama haría bien en dar pasos para mejorar la imagen de Estados Unidos y aminorar el sentimiento antiamericano que se hizo particularmente agudo durante los años de Bush.

La sola elección de Obama fue un primer positivo paso. El mandatario estadounidense es hoy más popular que algunos líderes regionales en sus propios países y sus posiciones políticas están más acordes con la tendencia de centro izquierda de América Latina que las de su predecesor.

En términos de políticas, Obama podría tener un fuerte impacto inicial con un gesto relativamente simple y simbólico al empezar a desenredar la compleja trama de restricciones a Cuba. Según un nuevo informe sobre políticas estadounidenses en las Américas emitido esta semana por Diálogo Interamericano, "nada demostraría mejor la intención de la nueva administración de perseguir un enfoque fresco hacia América Latina".

Esto es políticamente viable ahora, como lo muestra lo sucedido recientemente en el Congreso. Las pasiones que suscita el tema continúan, pero las concesiones mínimas sobre viajes de familiares y comercio agrícola aprobados por el Congreso esta semana han abierto el camino para que Obama elimine las restricciones a viajes y remesas de cubano americanos, lo que podría ocurrir este mismo mes.

Después de Cuba, mejorar la posición de Estados Unidos se hace más complicado. Para por lo menos una docena de países en América Latina y el Caribe, "la política de inmigración de Estados Unidos es el tema más apremiante en su relación bilateral con Washington", según el Diálogo. Pero su actual y estrecho enfoque en redadas y muros en vez de mejorar un sistema que alienta la inmigración ilegal, le parece a estas naciones inhumano y ofensivo.

Esfuerzos para aprobar una reforma migratoria integral fallaron en el Congreso en los últimos años y la actual recesión económica solo promete complicar nuevos intentos. Aún así, en un programa radial en español, Obama renovó su compromiso con la reforma asegurando que empezará a trabajar en una nueva legislación "en los próximos meses".

Lo hizo obviamente no por razones de política exterior sino porque es un tema urgente a nivel doméstico. Representantes de gobiernos locales aseguran, por ejemplo, que la falta de una reforma migratoria nacional debilita su capacidad de asegurar la salud y seguridad públicas, el desarrollo económico y la cohesión social.

La política antidrogas de Estados Unidos, pieza central de las relaciones con la región en las últimas dos décadas, es otra mancha en la imagen estadounidense. Avances en este campo requerirían que Washington haga más para reducir el consumo de drogas como también para aumentar el control del desenfrenado flujo de dólares y armas que alimentan la creciente criminalidad y violencia, fenómeno que afecta prácticamente a todos los países al sur del Río Bravo.

Un problema tan enorme requeriría esfuerzos coordinados proporcionales, que no hemos visto más allá de Colombia. Hasta ahora el candidato de Obama para zar antidrogas ha sido reconocido como un precursor del cambio. Al aceptar su nominación, Gil Kerlikowske afirmó que "el éxito de nuestros esfuerzos para reducir el flujo de drogas dependerá en gran medida de nuestra habilidad de reducir la demanda".

Claro que no todo es imagen y que ser popular no garantiza buenas políticas. Pero una buena imagen de Estados Unidos en el sur podría fácilmente ser el resultado de buenas y prácticas políticas. Dichas políticas también podrían tener sentido para Obama internamente, ya que hoy una sólida imagen de su país en el exterior también parece ser prioridad para muchos estadounidenses.

En una nueva encuesta emitida por el liberal Center for American Progress esta semana, más de dos terceras partes de los estadounidenses dijeron que una imagen positiva de Estados Unidos alrededor del mundo es necesaria para lograr las metas de su país en seguridad nacional. Igualmente popular fue la idea de que Estados Unidos ha tenido un rol demasiado amplio en resolver los problemas del mundo y ya es tiempo de enfocarse más en sí mismo.

Los cambios necesarios para mejorar la posición estadounidense en América Latina no serán fáciles. Pero tal vez sean más fáciles de lo que parece teniendo en cuenta que detrás de cada cambio hay una fuerte motivación doméstica para lograrlo.

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