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Ojalá el Furor Obama Llegue a las Américas


Publication Date: 
10 April 2009

Olvidémonos de los temas de fondo. Esta semana estoy totalmente a favor de la forma, de las primeras impresiones, de dejar que los efectos teatrales lo dominen todo.

Llegué a esta actitud tras seguir la primera presentación en la escena mundial del Presidente Obama. O más puntualmente, tras darme cuenta que en las Américas estamos lejos de poder competir con los temas de fondo que tocó en su tour de ocho días y tres cumbres por Europa, a saber, la creación de un nuevo orden financiero internacional, el control de armas nucleares, la eliminación de la amenaza de al Qaeda y la reconstrucción de relaciones entre Estados Unidos y el mundo musulmán.

No hay manera de competir con eso. La próxima incursión internacional de Obama será al sur con escala de un día en México en camino a la Quinta Cumbre de las Américas en Trinidad y Tobago, donde los temas en la agenda serán la prosperidad humana, la seguridad energética y la sostenibilidad ambiental.

No me malinterpreten, sé que esos temas son críticos. Pero para sacar el máximo provecho de la primera visita de Obama a América Latina y el Caribe -- cuando todavía su imagen de estrella de rock se mantiene firme -- una cumbre de dos días compuesta de reuniones a puerta cerrada, la toma de una fotografía con los otros 33 líderes de las Américas y la emisión de una declaración de más de 20 páginas con todo tipo de buenas intenciones, no es suficiente.

Entonces ¿qúe es lo que quiero? Otra entrega de la ofensiva carismática de Obama. La oportunidad de poder hablar directamente con la gente e invitarla a pensar, como hizo en Europa, "acerca del futuro y no del pasado", acerca de la posibilidad de forjar "soluciones comunes a nuestros problemas comunes", acerca de la urgencia de un "nuevo espíritu de activismo y responsabilidad" y acerca de la noción de que "Estados Unidos está cambiando, pero no puede Estados Unidos ser el único que cambie".

La región está lista para ese discurso. "No se debe subestimar la importancia de un tono distinto, un estilo distinto, especialmente en América Latina donde buena parte de la fuente de irritación ha sido el trato que ha recibido de Estados Unidos, más que los temas de fondo", dijo Michael Shifter de la organización en Washington Diálogo Interamericano.

Encuestas recientes muestran que Obama es más popular que el propio Estados Unidos en América Latina. Con un evento como la discusión pública en Estrasburgo, Francia, o la mesa redonda con estudiantes en Estambul, Turquía, Obama podría empezar a revertir el enconado sentimiento anti americanista de la región.

"No hemos tenido un líder global con el atractivo de Obama en mucho tiempo", afirmó Simon Rosenberg, presidente de la institución de centro izquierda NDN en Washington, quien agregó que su poder de acercamiento a la población se beneficia no solo de las comunicaciones de hoy sino también por su deseo de hablar claro y abiertamente con personas en todas partes. "La política de abajo para arriba que vimos en la elección, se está haciendo global", afirmó Rosenberg.

Hasta el momento de cierre de esta columna, Obama tenía solo dos eventos públicos programados para su viaje al sur, un evento "digital" en México en el que se "comunicará con una amplia gama de personas", según un alto funcionario del Departamento de Estado, y un discurso durante la ceremonia inaugural, tras los discursos de la Presidenta Cristina Kirchner de Argentina, del Presidente Daniel Ortega de Nicaragua, del Primer Ministro de Belice Dean Oliver Barrow y del Primer Ministro de Trinidad y Tobago Patrick Manning. No precisamente los Grammy latinos.

La Casa Blanca asegura que la agenda de Obama no se ha cerrado. Pero incluso si no tiene la oportunidad de hablar directamente con la gente en las Américas esta vez, por lo menos es improbable que Obama sea eclipsado como lo fue el Presidente Bush en la última Cumbre de las Américas. En 2005 en Mar del Plata, Argentina, el Presidente de Venezuela Hugo Chávez lideró una anti cumbre que culminó con una concentración pública en un estadio de fútbol y se robó casi toda la atención de los medios internacionales.

Ciertamente el furor en esa época era por Chávez pero su popularidad se alimentaba en un buen grado del amplio sentimiento anti Bush y la oposición a las políticas y el estilo de la administración en Washington. Esta vez el nuevo presidente de Estados Unidos es simplemente demasiado popular para que Chávez intente un espectáculo paralelo igual. "Solo le haría daño a Chávez", dijo Shifter.

Tal vez mi anhelo por un evento público de Obama tiene que ver con lo que vi en Mar del Plata. Muchos de los que marcharon fueron motivados por la ira y la amargura y no por algo que pudiera caracterizarse como edificador y productivo. Chávez usa el populismo para generar división, Obama parece intentar algo muy diferente.

"Estamos unidos por nuestra búsqueda de una vida que sea productiva y con propósito", le dijo Obama a los estudiantes en Estambul. Y cuando uno se da cuenta de ello, "la desconfianza empieza a desvanecerse y nuestras diferencias más pequeñas ya no eclipsan las cosas que tenemos en común. Y es ahí donde el progreso comienza".

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