You are hereMr. Uribe viene a Washington

Mr. Uribe viene a Washington


Publication Date: 
19 June 2009

En una entrevista con la BBC el mes pasado, el Presidente de Colombia µlvaro Uribe no pudo ocultar su enojo. El entrevistador había planteado una pregunta legítima y aparentemente inofensiva: "¿quiere ser presidente cuatro años más?"

"Otra pregunta, amigo," respondió Uribe. "Estudie la historia de su país", le sugirió al periodista argentino, y "deje la democracia colombiana tranquilita."

Pareciera que la no declarada campaña de Uribe para un tercer periodo inmediato el año entrante y la controversia que rodea la reforma constitucional que requiere, es un tema sensible. Después de siete años en el cargo, y una reelección que también requirió una reforma constitucional, Uribe sigue siendo muy popular y sus significativos éxitos en seguridad y económicos han persuadido a muchos, inclusive a él mismo, de que es indispensable.

Pero Uribe haría bien en mantener su orgullo y sus sentimientos bajo control. Washington, cuyo apoyo ha sido clave para las victorias de Uribe, no está convencida. A pesar de los muchos halagos que ha recibido Uribe en los últimos años, es difícil encontrar a alguien en esta capital hoy en día, a lo largo del espectro político, que apoye un tercer mandato.

"En la mente de muchos estadounidenses, la democracia impone límites al gobierno y al poder", me dijo un asesor republicano del Senado. Agregó que Uribe corre el riesgo de que se le perciba, al igual que a los líderes de Venezuela, Bolivia o Nicaragua, como alguien que intenta aferrarse al poder.

El Washington Post, normalmente apasionado defensor de Uribe en sus páginas de opinión, hizo eco a esos sentimientos en un editorial del mes pasado: "El Sr. Uribe ha demostrado cuanto puede lograr un presidente electo capaz; ahora tiene la oportunidad de mostrar la importancia de poner a las instituciones y el estado de derecho por encima de un líder".

Es de esperarse, entonces, que Uribe necesite ahora asegurarle a los colombianos que las relaciones con Washington permanecen firmes y que la ayuda y el comercio seguirán fluyendo y crecerán. Y eso es lo que intentará hacer cuando venga a Washington a reunirse con el Presidente Obama el 29 de junio.

Obama seguramente felicitará a Uribe por sus logros en la lucha contra grupos guerrilleros y paramilitares y por sus incansables esfuerzos en contra del narcotráfico. Lo que es menos claro es qué tanto estará Obama dispuesto a presionar a Uribe públicamente, o incluso en privado, sin violar la política de su administración de no interferir en los asuntos internos de otros países.

Con más de $6.000 millones invertidos en Colombia durante la última década -- 500 millones cada año -- Washington tiene palancas para presionar y grupos de derechos humanos esperan que lo haga. Organizaciones como Latin American Working Group y Center for International Policy (CIP) le pedirán a Obama en los próximos días que exprese preocupación acerca de alarmantes tendencias en derechos humanos en Colombia. Sobre el tema específico de un posible tercer mandato, argumentarán que aunque no necesita emitir una opinión sobre la reelección, Obama tiene el deber de plantearle a Uribe "la importancia de (mantener) los pesos y contrapesos de la democracia", dijo Adam Isacson, experto de Colombia con CIP.

Eso no quiere decir que Obama tenga que empezar a emitir amenazas. Solo tiene que exponer la realidad de que un tercer periodo pondrá en riesgo el prestigio de Colombia en esta ciudad.

Ante la recesión económica y las crecientes demandas de asistencia estadounidense para combatir el crimen organizado en otras partes del hemisferio, líderes del Congreso tendrían más dificultades en justificar la continuación de la ayuda a Colombia. Un tercer periodo de Uribe haría casi imposible la ya difícil ratificación del pendiente tratado bilateral de libre comercio.

La ayuda y el comercio, sin embargo, siguen siendo esenciales para el futuro de Colombia. Después de contribuir a estabilizar al país militarmente, la asistencia estadounidense está siendo utilizada para asegurar la paz. Millones de dólares se destinan ahora a ofrecerles alternativas sustentables a los cultivadores de coca y a asistir a algunos de los 3 millones de desplazados internos, el número más alto en el mundo, según informó esta semana el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados.

También sigue siendo decisivo el apoyo estadounidense para fortalecer la capacidad judicial, especialmente ahora que surgen nuevas acusaciones de violencia y abusos. Más recientemente, las autoridades judiciales del país han empezado a investigar cientos de casos de asesinatos extrajudiciales por parte de militares y el caso de espionaje a magistrados de la Corte Suprema, líderes de oposición, activistas y periodistas, por parte de la agencia de inteligencia del gobierno.

Aunque su gobierno es el acusado en ambos escándalos, Uribe no ha sido implicado directamente. Aun así, a menudo minimiza el problema y culpa a sus enemigos de fabricarlo.

Claramente una de las desventajas de permanecer mucho tiempo en el poder es que se acumulan enemigos con el tiempo; otras, son que se pierde la perspectiva de lo que Colombia necesita y se empieza a actuar a la defensiva y no en la forma diligente y eficaz que lo caracterizó en el pasado.

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