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La buena fortuna de Michelle Bachelet


Publication Date: 
26 June 2009

A fines del año pasado, cuando el mundo caía en una de sus peores crisis económicas en décadas, el gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet tenía ahorrados $42.000 millones de dólares, resultado de disciplina fiscal y un aumento del 60 por ciento en las exportaciones en dos años. Ahora Chile es un país acreedor neto y el único que ha visto mejorar su calificación de riesgo por Moody's Investor Services durante la recesión global. El 23 de junio el Presidente Obama llamó a Bachelet uno de los "líderes más convincentes que tenemos, no solo en el hemisferio sino alrededor del mundo".

Pero Bachelet no siempre ha sido objeto de elogios. Apenas hace seis meses, solo un 44 por ciento de los chilenos la apoyaban y en 2007 incluso menos, un 39 por ciento. Desde que se posesionó en marzo de 2006, Bachelet se ha resistido a su propio partido, ahorrando cuando otros querían que gastara y pensando en el largo plazo cuando otros querían ganancias inmediatas.

"¿Se imaginan", le preguntó a una audiencia en la Institución Brookings durante su visita a Washington esta semana, "cuánto más popular sería yo si fuera populista?" Afortunadamente para Chile, Bachelet no lo ha sido.

Los ahorros de Bachelet le han permitido a Chile elaborar este año el quinto paquete de estimulo económico más grande del planeta en proporción con el ingreso nacional. La tarea todavía requiere de un gasto deficitario, pero según el Ministro de Hacienda chileno Andrés Velasco, el déficit será de alrededor del 4 por ciento del Producto Interno Bruto; en Estados Unidos es casi 14 por ciento del PIB.

El hecho de que Chile reservó sus excedentes para contar con "recursos en una caída de la economía" -- mientras Estados Unidos "dilapidó" los suyos -- representa una "buena lección" para todos, afirmó Obama durante su primera rueda de prensa del mediodía, horas antes de reunirse con Bachelet en la Oficina Oval.

Pero la buena lección no termina con ahorrar. Bachelet también esta gastando sabiamente. Se ha propuesto responder a las vulnerabilidades económicas del país y reducir su dependencia en los caprichos de mercados de materias primas. La receta es simple: diversificar mediante el aumento del capital humano y evolucionar hacia una economía basada en el conocimiento.

Eso es lo que inspira la inversión de Bachelet de $6.000 millones de dólares en educación superior, anunciada hace más de un año, cuando la idea de un fin de la bonanza en materias primas era remota. Gracias al fondo, el número de estudiantes chilenos que irán a estudiar en el exterior, particularmente a universidades de California, se multiplicará por cuatro este año. El plan es construir "capacidad humana" y a la larga ayudar a Chile a estar mejor preparado para lo que llamó en su discurso en Brookings, "el mundo post-crisis".

Más recientemente y más directamente relacionado con la crisis económica mundial, el gobierno de Bachelet desarrolló un mecanismo innovador para combatir el desempleo sin expandir la nómina oficial.

A través de un "histórico acuerdo" alcanzado el mes pasado y rápidamente aprobado por el Congreso chileno, el gobierno y la empresa privada disminuirán los efectos de la recesión en los trabajadores al tiempo que mejorarán su productividad.

El Acuerdo Nacional por el Empleo, la Capacitación y la Protección Laboral alienta a empleadores, por medio de incentivos tributarios, a que este año capaciten a sus trabajadores en vez de despedirlos. Siempre y cuando el empleador mantenga la cantidad de trabajadores que tenía en abril, podrá deducir de los impuestos hasta dos y media veces el gasto de capacitación.

Otra de las medidas le permite a trabajadores que quieran capacitarse dejar su trabajo por cinco meses, recibir medio sueldo y contar con trabajo a su regreso. El gobierno también duplicará los recursos para asistir a mujeres jefas de hogar para que puedan recibir entrenamiento de calidad y unirse a la fuerza laboral. Según proyecciones del gobierno, el plan beneficiará a 125.000 trabajadores, lo que representa un 1.5 por ciento de la tasa de desempleo en Chile.

Rafael Guilisasti, presidente de la Confederación de la Producción y del Comercio, que reúne al gremio empresarial, dijo en una entrevista que el acuerdo representa "el primer instrumento que contiene elementos bastante modernos de adaptabilidad de empleo a situaciones de crisis".

Claro está que los empresarios siempre favorecerán más flexibilidad en el mercado laboral con muchas menos regulaciones, pero Guilisasti dijo que los lideres empresariales han apreciado el diálogo frecuente que han tenido con autoridades de gobierno para tratar de morigerar los efectos de la crisis en el empleo.

El acuerdo es una muestra del liderazgo y adaptabilidad de Bachelet. En sus dos primeros años de gobierno, las relaciones con el sector privado fueron "complejas" por decir lo menos, según María de los µngeles Fernández-Ramil, directora ejecutiva de la Fundación Chile 21 de izquierda y autora de un estudio sobre el liderazgo de Bachelet. Uno de los beneficios del acuerdo, Fernández-Ramil dijo, es que "permitió distender la relación gobierno-empresariado".

Esta crisis económica le ha dado a países de América Latina y otras regiones una lección clara de que a largo plazo la responsabilidad es mejor que el populismo. Es verdad que a veces aquellos que son responsables no se benefician. Eso no fue así en este caso, porque Bachelet estaba todavía en su cargo cuando estalló la crisis. Y este mes su tasa de aprobación saltó al 67 por ciento.

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