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Un llamado a frenar el tráfico de armas en las Américas


Publication Date: 
31 July 2009

Existe una creciente percepción de que el Presidente Felipe Calderón está perdiendo su batalla contra el crimen organizado en México. En dos años y medio, la violencia ha reclamado más de 12.000 vidas y algunos dentro del propio partido de Calderón están teniendo dificultades en justificar tanta masacre.

El Presidente Obama seguramente reiterará su respaldo a Calderón durante la cumbre de Norteamérica a realizarse el 9 y 10 de agosto en Guadalajara donde se reunirá con el mandatario mexicano y el Primer Ministro de Canadá Stephen Harper. Pero más allá de eso, la cumbre será una importante oportunidad para que Obama recalque el compromiso de Estados Unidos en la lucha contra el tráfico de armas ilegales.

La proliferación de dichas armas es una de las mayores preocupaciones entre los líderes de América Latina hoy en día. Las armas livianas y pequeñas no solamente están llegando a las organizaciones criminales en México, sino también a las pandillas y guerrillas de Centro y Suramérica.

En ninguna otra parte estas armas son más letales. Suramérica, por ejemplo, con el 14 por ciento de la población mundial, sufre casi el 40 por ciento de todos los homicidios con armas de fuego, según un reciente informe de Small Arms Survey, con sede en Ginebra, Suiza. Para toda la región, el número de dichos homicidios es "cinco veces más alto que el promedio mundial", según datos de 2004.

Afortunadamente la cooperación entre agencias policiales de Estados Unidos y México ha alcanzado niveles sin precedentes desde que Calderón lanzó su ofensiva. Ahora, cuando agentes mexicanos confiscan un arma usada en crímenes y determinan que provino de Estados Unidos, notifican al Bureau of Alcohol, Tobacco, Firearms and Explosives de Estados Unidos o ATF. Gracias a ese intercambio de información más de 1400 individuos han sido procesados en cortes estadounidenses por crímenes relacionados con más de 12.000 armas de fuego.

La cooperación aumentará a través de la Iniciativa Mérida, un paquete de asistencia anti drogas por tres años y $1.600 millones de dólares iniciado por el Presidente Bush y continuado por Obama. Para fines de este año, se espera por ejemplo que las autoridades mexicanas tengan acceso a una versión en español del sistema de rastreo de armas del ATF, lo que deberá darles "una mejor idea de las rutas de tráfico de armas de fuego, tendencias y organizaciones a lo largo de ambos países", según un informe del Departamento de Justicia de Estados Unidos.

Por primera vez Estados Unidos empieza a tener un mejor control del tráfico de armas a través del Río Bravo. Aun así, el Departamento de Seguridad Interna de Estados Unidos cree que una buena parte de las armas usadas por criminales viene de otros países.

Sabemos por ejemplo que los carteles de droga mexicanos han logrado obtener armas que no se adquieren fácilmente en Estados Unidos. Un arsenal confiscado el año pasado en México incluía granadas, varios lanza granadas y un misil anti tanques. Matt Schroeder, experto de armas en la Federation of American Scientist en Washington, afirmó: "uno no puede comprar legalmente un misil anti tanques en una tienda de armas en Estados Unidos Y dudo mucho que las granadas sean robadas de depósitos de armas estadounidenses".

Si no provienen de Estados Unidos, ¿de dónde entonces? Guatemala es un posible sospechoso. El vecino del sur de México es considerado "el país más armado" en Centroamérica con por lo menos 1.5 millones de armas ilegales en circulación, según Small Arms Survey.

Otra posible fuente es Venezuela debido a su pobre historial de monitoreo efectivo de armas. Los colombianos han sabido por mucho tiempo que armas usadas por la guerrilla han pasado por la frontera que comparten con Venezuela.

De hecho, el último impasse diplomático entre Bogota y Caracas se debe a que misiles anti tanques suecos, comprados por Venezuela, fueron hallados en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Algunos expertos ahora se preguntan cuánto tiempo tomará antes de que se descubran algunos de los sofisticados misiles antiaéreos rusos recientemente adquiridos por el Presidente venezolano Hugo Chávez en manos de organizaciones criminales.

Existen, claro, otras filtraciones de armas en la región. En 2001, miles de rifles pertenecientes al ejército nicaragüense fueron enviados a las Autodefensas Unidas de Colombia. Individuos vinculados al caso en Guatemala y Panamá no pudieron sin embargo ser procesados, debido a que dichos países no tenían leyes para combatir el tráfico ilegal de armas entre fronteras.

Estados Unidos debe reclamar su liderazgo en esta área y demostrar su seriedad asumiendo plenamente su compromiso con acuerdos internacionales. Para empezar, Estados Unidos debe finalmente ratificar la Convención Interamericana contra la Fabricación y el Tráfico Ilícitos de Armas de Fuego, Municiones, Explosivos y otros Materiales Relacionados presentada por primera vez en 1998.

El siguiente paso, según Bruce M. Bagley, experto en temas de narcotráfico y seguridad de la Universidad de Miami, debiera ser a nivel global con el apoyo de Estados Unidos a un tratado internacional sobre armas pequeñas en Naciones Unidas. Hasta ahora, Estados Unidos "había sido un principal opositor", agregó el académico.

El clamor por una tregua en México es comprensible. Pero la convivencia con criminales organizados no es una opción. "Si uno desiste, ellos simplemente se fortalecen, "afirma Bagley, "no desaparecen".

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