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El dudoso ocaso estadounidense


Publication Date: 
12 February 2010

A los analistas en Estados Unidos y en el exterior la idea los tiene obsesionados. Los políticos estadounidenses se acusan unos a otros como responsables del problema. Incluso mi madre está convencida de que es así: Estados Unidos está perdiendo su brillo y enfrenta un ocaso irreversible.

El tema de que este país está tambaleando, aunque no es nuevo, ha regresado con fuerza en los últimos meses, debido a la recesión, elevados déficits presupuestarios y altas tasas de desempleo.

Pero los gritos de desvanecimiento inminente son exagerados, especialmente para aquellos encargados de mirar más allá de la coyuntura del momento y explorar tendencias a largo plazo.

Según demógrafos, el ocaso estadounidense no es un hecho seguro ni siquiera en las próximas décadas. Simples proyecciones demográficas sobre quiénes conformarán la población en las décadas por venir, sumadas a ciertos valores culturales, mantendrán a Estados Unidos a la delantera.

La juventud relativa de la población estadounidense define sus ventajas. Estados Unidos tiene la tasa de fertilidad más alta entre los países industrializados: superior en 50 por ciento a la de Rusia, Alemania, Italia o España, y más elevada aún que la de Singapur o Japón. Para 2050, casi una tercera parte de la población de algunas de esas naciones tendrá 65 años de edad o más. En Estados Unidos los mayores de 65 representarán una quinta parte.

Una población joven y sana garantiza ganancias claras. Los más jóvenes pueden generar mayor dinamismo económico, ya que tienden a asumir riesgos que los mayores no toman. Así mismo, compran más y generan mayores ingresos al fisco. Al mismo tiempo, aquellas personas con niños están más comprometidas con el futuro de su comunidad y su país.

La inmigración, según la mayoría de demógrafos, es otro importante factor que favorece a Estados Unidos. Los inmigrantes agregan trabajadores a la economía y ayudan a contrarrestar una fuerza laboral envejecida. No menos valioso es que ayudan a estimular la innovación y diversifican más la economía creando sus propios nichos de mercado.

Entre 1990 y 2005, residentes provenientes de otros países abrieron una cuarta parte de las compañías públicas cotizadas en la bolsa de valores en este país, asi como cerca de 40 por ciento de nuevos negocios de alta tecnología que operan hoy, según un estudio de National Venture Capital Association.

Más allá de las cifras, ciertos valores culturales ayudarán a determinar el tipo de contribuciones que harán los inmigrantes. Más que muchas otras naciones, el gigante norteamericano ha abierto sus puertas a quienes emigran de otros países y ha logrado integrarlos preservando sus diferencias.

James Fallows, en la edición de febrero de The Atlantic, ve la apertura hacia nuevas ideas, negocios y, en particular, los inmigrantes como una de las más importantes ventajas de la sociedad estadounidense frente a otras potencias. "La forma más simple de medir si una cultura es dominante es si personas de afuera quieren ser parte de ella", escribe en el artículo titulado "Cómo puede Estados Unidos emerger de nuevo".

No hay duda que el crecimiento poblacional presentará nuevos retos para Washington. Y ciertamente no ofrece una garantía de prosperidad y prominencia estadounidense. Analistas económicos estiman que se necesita crear más de 125.000 empleos mensuales desde ya para responder a dicho crecimiento.

No obstante, demógrafos, al igual que Fallows, están convencidos de que un mayor número de inmigrantes significará bonanza en vez de desgracia. En parte, esto se debe a que hay todavía muchas fuentes de prosperidad sin explotar en la nación, de acuerdo con Joel Kotkin, autor del nuevo libro Los próximos 100 millones: Estados Unidos en 2050.

Según el demógrafo y economista, en centros metropolitanos tradicionales a lo largo de la costa, no se encuentra nueva fortuna con la facilidad con que se encuentra en lugares como Fargo (North Dakota) o Grand Island (Nebraska), donde la economía está creciendo y comodidades propias de las grandes ciudades ahora abundan.

Kotkin no esconde su entusiasmo por estos lugares fuera del camino. Imagina que a mediados de siglo muchos estadounidenses vivirán felices en esas nuevas tierras de oportunidad, dotadas de buenas escuelas, calles seguras y ambientes acogedores para familias y diversos grupos étnicos.

Estos lugares remotos se beneficiarán de la adaptabilidad, individualismo y ética laboral de los estadounidenses. Avances tecnológicos también les permitirá a muchos trabajar desde sus casas. Para ellos, pasar horas cada día yendo y viniendo del trabajo será un vago recuerdo sobre cómo eran las cosas a comienzos de siglo.

Los nacidos en este país no serán los únicos que disfrutarán de estos nuevos centros de prosperidad, si efectivamente llegan a ser realidad. Después de todo, la habilidad de adaptarse y la determinación de trabajar duro para salir adelante son valores apreciados y personificados por la mayoría de los inmigrantes.

Pero para muchos de ellos, durante las próximas décadas, las oportunidades se encontrarán aún en ciudades como Nueva York y Los µngeles. Eso les obligará a seguir trabajando lejos de casa tal vez incluso en lugares más distantes que ahora. Y la expectativa seguirá siendo que lleguen al trabajo, incluso en medio de una tormenta de nieve.

A duras penas, la mayoría logrará sobrevivir. Por lo que Kotkin sugirió en una entrevista que la sociedad en general tendrá que estar atenta para "proveer oportunidades de ascenso social". De todos modos, si la posibilidad de que eso ocurra sigue siendo mejor en Estados Unidos que en sus lugares de origen, los inmigrantes seguirán viniendo.

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