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Exito peruano enfrenta ahora pendiente más pronunciada


Publication Date: 
4 June 2010

No hace mucho tiempo el camino que conectaba el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez de Lima con el resto de esta capital andina estaba bordeado por la miseria de casas improvisadas. Ahora es más común ver casinos al estilo de Las Vegas, hoteles de lujo y centros comerciales que chozas desvencijadas. Un metro cuadrado de propiedad comercial es menos costoso hoy en el rico sur de la ciudad que en el norte, que era pobre hasta no hace mucho.

Estos cambios reflejan una transformación peruana más amplia: el índice de pobreza ha descendido de 49 por ciento en 2005 a 35 por ciento el año pasado. En los últimos cinco años, el empleo formal, como se identifica a los puestos de trabajo en empresas con diez ó más trabajadores, creció en 36 por ciento. Las compras de artículos domésticos de los hogares se incrementaron en más de 12 por ciento entre 2008 y 2009. De igual manera, durante los primeros cuatro meses de 2010, las exportaciones crecieron 42 por ciento, para llegar a 10.200 millones de dólares.

Esta semana, el presidente Obama elogió el trabajo del presidente peruano Alan García y "la extraordinaria historia de éxito" de Perú, durante la visita del mandatario peruano a Washington el l de junio. Fue particularmente impresionante, señaló Obama, la capacidad para "mantenerse fuerte" durante la recesión mundial del año pasado.

Ambos líderes atribuyeron la prosperidad de esa nación a la apertura de la economía peruana al comercio y la inversión. De hecho, el año pasado Perú se convirtió en el segundo país de América Latina que ha firmado un acuerdo de libre comercio con Estados Unidos.

Pero la nación andina dista mucho de depender únicamente de sus vínculos económicos con Estados Unidos para su crecimiento. Perú también ha firmado acuerdos con Canadá, China y la Unión Europea, así como en la actualidad negocia otros con Corea del Sur y Japón. Si bien Estados Unidos sigue siendo el destino principal de las exportaciones peruanas este año, con 16,3 por ciento del total exportado, China está muy cerca con 15,9 por ciento. También lo están Suiza y Canadá, cada uno de ellos receptores de más de 10 por ciento de los bienes peruanos.

No hay duda alguna de que ser menos dependientes de la economía estadounidense ayudó a Perú a enfrentar la crisis del año pasado mucho mejor que otras economías latinoamericanas, como México y las naciones de Centroamérica, con vínculos más estrechos con Estados Unidos.

La mayor atracción que ejerce Perú en gigantes como Estados Unidos y China, y también la fuente de su prosperidad, determina su mayor desafío en el futuro: la dependencia masiva de las exportaciones de materias primas.

Cerca de 80 por ciento de todas las exportaciones este año fueron de oro, cobre y otras materias primas. Esto significa, por supuesto, que sólo una fracción pequeña de las exportaciones peruanas son producto de inversiones de valor agregado, el tipo que puede crear empleos más estables y productivos. Significa también que buena parte de la economía depende de los caprichos de los mercados de materias primas.

Para combatir esta debilidad inherente, García hizo bien en viajar a Washington la semana pasada. Los inversionistas estadounidenses representan por amplio margen, 37 por ciento, la mayor fuente de inversiones extranjeras directas (IED) en Latinoamérica. España está en segundo lugar, con 9 por ciento. Esa búsqueda en el exterior tiene un mayor sentido, si se toma en cuenta que Brasil, Chile, Colombia y Argentina superan la capacidad de Perú de atraer esos fondos foráneos.

La inversión, por supuesto, no es una bala mágica. Según un informe emitido el mes pasado por la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CELAC) de las Naciones Unidas, las IED en la región destinadas a la manufactura, aunque sustanciales, se enfocan en sectores con tecnología media o baja, como las de metalurgia básica o textiles. Sólo una fracción llega a proyectos de investigación y desarrollo. Como indica el informe de la CELAC, "esto subraya las dificultades de la región (...) para ingresar a los sectores de alto valor agregado de las cadenas de producción".

Los bienes primarios o materias primas han sido una bendición al ayudar a la mayoría de las naciones latinoamericanas a recuperarse rápidamente de la recesión global de 2009. Pero, sin más inversiones extranjeras para diversificar y hacer más sofisticada su economía, Perú tendrá que impulsarse a sí mismo. Su crecimiento sustentable dependerá de la capacidad para convertir el auge actual en inversión en capital humano, innovación y diversificación de exportaciones.

También implicará mucha paciencia. Según el ex ministro de Finanzas de Brasil, Pedro Malan, la transición de Brasil de un exportador neto de materias primas a fabricante de categoría mundial de bienes diversos, entre ellos aeronaves, tomó medio siglo.

La transformación de Perú ya es palpable. Pero la parte más difícil de la subida todavía está por delante.

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